Inteligencia Artificial: un arma de doble filo para la ciberseguridad

El uso de la IA para mejorar la precisión de los ciberataques es una de las tendencias 2024 sobre la que coincidieron los reportes de las principales empresas de ciberseguridad del mundo.

La inteligencia artificial está ayudando a las organizaciones a definir estrategias preventivas de ciberseguridad, pero los delincuentes informáticos también se valen de ella para mejorar los ataques. 

El uso de la IA para mejorar la precisión de los ciberataques es una de las tendencias 2024 sobre la que coincidieron los reportes de las principales empresas de ciberseguridad del mundo

En paralelo, su aprovechamiento en las organizaciones permitirá remediar rápidamente vulnerabilidades. Se estima que el costo por cibercrimen supere los US$ 9.500 millones en este año, razón por la que también se prevé que las inversiones en la materia ronden los US$ 215.000 millones en este 2024, según un reporte de Fluid Attacks.

En 2023, los diversos tipos de ataque -desde el ransomware hasta los de denegación de servicio (DDoS), pasando por la explotación de vulnerabilidades en software (especialmente de oficina), y los malware diseñados para controlar máquinas de manera remota- se tradujeron en 200.000 millones de intentos de ataques sólo sobre América Latina y el Caribe. Esto fue equivalente a un 14,5% del total de las amenazas reportadas el año pasado a nivel global, donde México, Brasil y Colombia fueron el centro de esos objetivos, de acuerdo a un informe de Fortinet.

Lo cierto es que si hay un terreno en donde la inteligencia artificial (IA) se convirtió en un arma de doble filo es el de la ciberseguridad. Gracias a ella, es posible contar con métodos de prevención y mitigación de ataques. Pero al mismo tiempo, debido a su existencia, los cibercriminales cuentan con herramientas para que sus amenazas sean más complejas y pasen inadvertidas. 

El phishing y las deepfakes aparecen como dos de los instrumentos potenciados con IA para efectuar ciberataques más precisos y contundentes. Desde FortiGuard advierten que la utilización de IA como arma digital está brindando a los atacantes “un medio fácil para mejorar muchas etapas de sus ataques”. Desde Kaspersky explican que los atacantes pueden idear métodos creativos de automatización recopilando datos en línea y enviándolos a los LLMs (Large Language Models por sus siglas en inglés), con el fin de ampliar sus esfuerzos de vigilancia y dirigirse a diversos dispositivos de consumo a través de vulnerabilidades y métodos “silenciosos”. 

Todo este escenario muestra por qué en este 2024 la ciberseguridad se está transformando en uno de los sectores de innovación y tracción más importantes de la economía digital en la región. Basta recordar los ataques que sufrió el Gobierno de Costa Rica hace dos años, que paralizaron el funcionamiento de la administración pública durante más de un mes, o los soportados en 2023 por Chile y Colombia para dar cuenta de la relevancia que está adquiriendo el tema en América Latina. Se trata en efecto de una oportunidad para el sector dado que urge avanzar en la transformación digital de sus organizaciones, públicas y privadas con foco en verticales como salud y banca. 

En este contexto, la IA y el aprendizaje automático serán usados de manera generalizada para proteger datos en entornos de nube híbrida, a través de la identificación de datos ocultos, la encriptación y la detección temprana de violaciones, la seguridad con la experiencia del usuario  (en acciones como el análisis de riesgo cuando se hacen varios intentos de inicio de sesión, la verificación de usuarios a través de datos de su comportamiento, y el uso de datos biométricos o autenticación multifactor), además de la detección y bloqueo de malware (gracias al análisis de las características de los archivos, el tráfico de la red, el comportamiento del usuario y otros indicadores de compromiso)

¿Cuáles son las ventajas de la IA y el aprendizaje automático? En primer lugar, los algoritmos de IA y ML permiten a las organizaciones gestionar grandes volúmenes de datos en tiempo real. De ese modo, identifican vulnerabilidades que pueden convertirse en posibles violaciones de seguridad

De hecho, el gran diferencial de la IA es que ayuda a mejorar la capacidad de detección de las amenazas y responde rápidamente a las que se están produciendo.

La capacidad de analizar enormes volúmenes de datos e interpretar patrones fuera de lo habitual ayuda a los profesionales de la ciberseguridad a accionar en tiempo real, mucho más rápidamente que lo visto hasta ahora. En este sentido, los algoritmos de aprendizaje automático tienen la ventaja de evaluar los datos no estructurados, es decir, provenientes de distintas fuentes, lo que colabora en dicha identificación de patrones de comportamiento anormales.

La capacidad de análisis predictivo de la IA junto con la automatización de tareas rutinarias incrementan su poder para detectar amenazas, dar respuestas a incidentes y a la gestión de vulnerabilidades. De este modo, los equipos de ciberseguridad se pueden centrar en actividades más estratégicas.

Vale destacar que la cuestión de la ciberseguridad no sólo debe abordarse a esta altura como parte clave de la estrategia de transformación digital en las organizaciones sino también desde un ámbito que experimentará cambios constantes. La dinámica de este sector se caracteriza por la irrupción de tecnologías emergentes y la evolución de tecnologías conocidas por lo que la alianza con expertos tecnológicos al tanto de las últimas novedades del sector es esencial para un escenario que exige los máximos niveles de prioridad y profesionalismo.

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