Open Banking: el futuro de la banca pone al cliente en el centro de todo

El futuro de los servicios financieros son modelos que facilitan el intercambio de información del cliente con actores externos en ecosistemas abiertos, aǵiles y seguros. Para la banca tradicional, se abre una era de nuevos productos y servicios al tiempo que cuidan su legado.

El futuro de los servicios financieros  son  modelos que facilitan el intercambio de información del cliente con actores externos en ecosistemas abiertos, aǵiles y seguros. Para la banca tradicional, se abre una era de nuevos productos y servicios al tiempo que cuidan su legado.

El Open Banking o Banca Abierta es una concepción abierta del manejo de los datos bancarios de los clientes, quienes tradicionalmente sólo podían hacer uso de ellos en acuerdo con la entidad financiera con la que tuvieran contratado algún producto. 

Gracias a la innovación en tecnología y las estrategias de datos omnicanal, la industria bancaria puede brindar a sus clientes una experiencia mejorada con los servicios financieros dado que en la banca abierta, son los consumidores quienes tienen el dominio de sus datos para utilizarlos libremente y compartirlos con un tercero, sea una fintech, otro banco o una plataforma digital. 

La banca abierta, obligatoria en el Reino Unido en 2018, nació de un cambio regulatorio llamado “Directiva de Servicios de Pago de la Unión Europea” (PSD2), que exigía a los bancos devolver el poder a las manos de los clientes al exigirles que abrieran el acceso a sus datos a terceros para que puedan interactuar de forma segura, confiable y rápida. 

A nivel global, según un informe reciente de Polaris, se espera que la banca abierta alcance una valoración de 128,12 mil millones de dólares para 2030, con una tasa anual del 26,9% entre 2022 y ese año. En España puntualmente, Deloitte señala una amplia posibilidad sin explotar, que principalmente requiere foco en la confianza y la percepción de los usuarios respecto del open banking y el manejo de sus datos.  Latinoamérica, una de las regiones más fértiles para la innovación fintech, ofrece avances desiguales en cuanto a normativa de banca abierta: mientras México ha optado por una vía regulatoria similar a la de Europa, Brasil apuesta un modelo de open banking regulado, Colombia avanza en un proceso regulatorio y otros países, como Argentina y Perú, aún carecen de regulaciones definidas.

Sin duda, los cambios vertiginosos en los contextos de los negocios posicionan a la banca abierta como una revolución en los servicios financieros. Uno de los principales impulsores de su implementación generalizada es el aumento de la competencia, que conduce a una oferta más amplia de productos financieros. El otro, es el rol de la pandemia como gran catalizador de la digitalización: desde el crecimiento exponencial de las compras digitales al acceso a la banca móvil y la incorporación de todo un rango de saberes tecnológicos para las operaciones del día a día.  

En este sentido, los procesos amigables, rápidos y sin fricciones son hoy el aspiracional de cualquier cliente, también a la hora de las finanzas. Lo que ofrece la banca abierta son experiencias de usuario que se adaptan a las necesidades y hábitos de los compradores de hoy en día,  con la velocidad y la familiaridad a la que están acostumbrados.

APIs, las grandes protagonistas

Tecnológicamente, la clave que hace posible la fluidez de la banca abierta es la utilización de “interfaces de programación de aplicaciones” (API, por sus siglas en inglés). Se trata de “puertas de enlace” que utilizan dos empresas para comunicarse de manera segura y  ágil. En lugar de crear una aplicación desde cero, los bancos pueden asociarse a un tercero mediante APIs para ofrecer nuevos servicios (financieros o no), reduciendo a la vez costos generales.

Un ejemplo de cómo funcionan es la alianza de BBVA con Uber en México, gracias a la cual los socios conductores pueden acceder -a través de la misma plataforma de Uber que utilizan para conectar con sus clientes – a funciones financieras como pagos u operaciones con tarjeta de débito. 

Este caso refleja de qué manera la Banca Abierta habilita la  consolidación de la Banca como Servicio (BaaS), esto es, la posibilidad que las empresas no bancarias incorporen servicios financieros de extremo a extremo en sus propias ofertas

Negocios que hasta el momento no operaban en el sector pueden proporcionar productos y servicios que antes solo eran posibles a través de bancos e instituciones financieras. Las billeteras digitales de tiendas de electrodomésticos son un ejemplo, o los gigantes del comercio electrónico que ofrecen productos financieros a través de cuentas digitales, con cashback y sus propios entornos de pagos y transferencias. Existen numerosos casos de empresas minoristas que ofrecen sus propias tarjetas de crédito y débito, con beneficios para quienes consumen con ellas y ofrecen descuentos en sus propias tiendas y sitios web.

Para el sector bancario, BaaS aporta la posibilidad de repensar su relación con proveedores externos y reestructurar la oferta de productos y servicios que pueden surgir al vincularse mediante APIs con aerolíneas, hoteles, servicios de movilidad, entre otras tantas posibilidades.

Pero además, la apuesta por la banca abierta y BaaS es la oportunidad para la banca tradicional de mejorar su legado. En estos casos, es muy probable que al ser una institución de larga data, exista una enorme plataforma heredada. En lugar de asociarse con nuevas empresas de tecnología financiera, las instituciones bancarias tradicionales pueden crear su propia solución sólida de banca abierta a través de una API personalizada y lanzar un nuevo producto al mercado que pueda potenciar tanto su legado como su posicionamiento digital, mejorando así la llegada de nuevos clientes como fidelizando a los existentes. 

Dar a los clientes un mayor control de sus datos financieros, como sucede tanto con la banca abierta como con BaaS, amplía sin duda el terreno hacia nueva variedad de servicios financieros y pone a los bancos tradicionales en la necesidad de acelerar su innovación tecnológica si lo que se quiere es sintonizar con las necesidades de los clientes.

La personalización de los servicios financieros los humaniza al ofrecer una respuesta más precisa a las necesidades de las personas. La combinación de estrategias de gestión de datos con inteligencia artificial y tecnología de aprendizaje automático permiten a la banca abierta proporcionar experiencias a medida con los tiempos y las dinámicas que hoy demanda el mercado. 

Bajo esos criterios, los clientes juzgarán los productos en función de la conveniencia, la simplicidad, la velocidad de las transacciones y la seguridad de los datos, de allí la necesidad de que las entidades financieras dispuestas a dar este salto contemplen la asociación con socios tecnológicos que puedan asesorarlos de la mejor manera para construir plataformas de banca abierta sólidas, seguras y relevantes.

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