IoT marca el ritmo de la gestión de residuos en las ciudades inteligentes

Los sensores “smart” están transformando positivamente la manera en que las urbes monitorean y organizan los ciclos de recolección de desechos

Los sensores “smart” están transformando positivamente la manera en que las urbes monitorean y organizan los ciclos de recolección de desechos

La urbanización, la escasez de recursos y el crecimiento de la población son sólo algunos de los principales factores que contribuyen a los problemas sociales y ambientales del siglo XXI. Entre ellos, la cantidad de desechos que se generan sin control. 

Es por esto que un área clave que requiere mejora inmediata es la gestión de residuos. Actualmente, la mayoría de los sistemas de recolección de basura están desactualizados y realizan recolecciones innecesarias o tardías. Como resultado de esto, los costos de recolección anual aumentan en promedio, un 70%.

En este sentido, las ciudades inteligentes (aquellas que generan entornos inteligentes y sostenibles a través de tecnología) están vinculando cada vez más la recolección de desechos con IoT.

En el caso de los contenedores de basura, IoT asegura que los desechos se clasifiquen correctamente utilizando Inteligencia Artificial (IA) para reconocer y separar diferentes tipos de desechos. Bine es un contenedor inteligente que reconoce los desechos, los clasifica en la categoría correcta, como vidrio o plástico, comprime los desechos y controla el nivel de llenado del contenedor. La empresa estima que este proceso se traduce en una reducción del 80 % en los costes de gestión, una mejor gestión del tiempo de los empleados y un aumento de la eficiencia del 70 %.

Asimismo, los residuos en los contenedores se miden y rastrean mediante sensores, que luego transmiten esa información a los proveedores de recolección. Se informa -por ejemplo- el momento en que los contenedores están llenos y también se puede planificar mejor y optimizar las recolecciones en función del tiempo que suele tardar en llenarse cada contenedor. 

Muchas grandes ciudades ya han comenzado a aplicar estrategias de gestión inteligente de residuos en sus barrios. En 2014, la ciudad de Ámsterdam, una de las ciudades más inteligentes de Europa, implementó el monitoreo de carga de camiones de basura. Además, la ciudad instaló 12,500 sensores de nivel de llenado en botes de basura en toda la región urbana.  Otro ejemplo es San Francisco que en 2018 incorporó los botes de basura Bigbelly, solución de reciclaje y desechos para espacios públicos que también funcionan en New York. No sólo los sensores detectan cuando el contenedor está lleno o si el nivel de olor supera ciertos umbrales (y avisa para que sean recolectados) sino que también sirven como puntos de acceso WiFi para cualquier persona cercana.

Asimismo, al intercambio de datos en red entre los centros de recolección, los camiones y los conductores se incorporan los sistemas inteligentes de gestión de flotas. Esto permite la optimización de rutas, completa la gestión de activos de contenedores, aumenta la seguridad y crea operaciones más eficaces y sostenibles.

El ciclo de vida de los residuos debe mejorarse mediante un sistema integral de gestión. Por lo tanto, se requiere la participación del sector público, consumidores, empresas, fabricantes y recicladores con el objetivo de aunar esfuerzos para que las tecnologías y los sistemas de análisis de la información sirvan mejor a los ciudadanos.  Este apoyo incluye más regulación e incentivos, así como más innovación y compromiso con la administración sostenible de las ciudades. 

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