Los sensores colocados en refrigeradores y congeladores brindan información en tiempo real del estado de frío de los alimentos. Así aseguran óptimas condiciones a la hora del consumo.
Almacenar los alimentos a la temperatura correcta es crucial para que las empresas alimentarias, restaurantes, tiendas, supermercados y granjas protejan la calidad y la integridad de los productos alimenticios. Por lo general, las bacterias que causan intoxicación alimentaria se vuelven inactivas con el frío y la mayoría muere con el calor. Por tanto, controlar la temperatura de los alimentos es su prioridad número uno.
Almacenar los alimentos a la temperatura correcta es crucial para que las empresas alimentarias, restaurantes, tiendas, supermercados y granjas protejan la calidad y la integridad de los productos alimenticios. Por lo general, las bacterias que causan intoxicación alimentaria se vuelven inactivas con el frío y la mayoría muere con el calor. Por tanto, controlar la temperatura de los alimentos es su prioridad número uno.
Los refrigeradores generalmente deben funcionar entre 1°C y 5°C y no más de 8°C. Naturalmente, los congeladores conservan algunos alimentos durante más tiempo y, por lo tanto, deben funcionar por debajo de -18°C. Sin embargo, si estas condiciones no se cumplen porque un electrodoméstico tiene una falla por ejemplo, y los alimentos alcanzan una temperatura más alta durante un período de tiempo prolongado (aproximadamente cuatro horas), a menudo hay que desecharlos.
Por lo tanto, para garantizar que los productos alimenticios sean seguros para el consumo y evitar desperdiciarlos, para la industria alimenticia es vital verificar y registrar constantemente la temperatura de sus refrigeradores. A menudo, este proceso de verificación del cumplimiento se ejecuta manualmente, lo que conlleva tiempo y recursos. Los sensores de IoT permiten a las empresas automatizar procesos y lograr el cien por ciento de precisión y confiabilidad.
Si bien el uso de tecnología de sensores no es nuevo para la industria, el mejor enfoque en estos casos suele ser utilizar sensores inalámbricos basados en la tecnología LoRaWAN. Estos sensores de largo alcance y baja potencia los hacen perfectos para medir temperaturas de refrigeradores/congeladores.
Al configurar un sistema de sensores de IoT con esta tecnología y vincularlo a la nube, las empresas alimenticias pueden crear mapas y visualizar datos. La información histórica se puede mostrar en forma de gráfico, mostrando cómo varían las temperaturas a lo largo del día, la semana y el mes.
De esta manera se puede detectar cualquier desperfecto que pueda afectar la calidad o seguridad de los alimentos, por ejemplo si un refrigerador cae por debajo de –18 °C durante más de cinco minutos. Los datos se pueden recopilar cada pocos minutos y tienen la ventaja de realizar un seguimiento de las condiciones incluso si -en el caso de una tienda o restaurante- están cerrados. Con este nivel de precisión, los equipos pueden recibir alertas inmediatas y practicar mantenimiento preventivo y predictivo.
Otras redes de sensores también se pueden integrar para monitorear otras condiciones como el encendido/apagado y el uso de energía de los electrodomésticos, o incluso la frecuencia con la que se abre la puerta de un refrigerador para evaluar el impacto en el rendimiento de un refrigerador y el efecto.
Los consumidores confían en la calidad y seguridad de los alimentos, por lo cual, soluciones capaces de compilar datos minuto a minuto y garantizar que lo que consumen es fresco y apto le da a toda la cadena la confiabilidad que la industria necesita.