¿Por qué es vital la actualización de los sistemas de atención médica?
Un alto porcentaje de los sistemas de salud utilizan equipos médicos con sistemas operativos heredados. Los crecientes ataques informáticos exigen que las instituciones de salud concentren esfuerzos en la interoperabilidad de sus sistemas.
El sector de la salud es visto como uno de los más beneficiados con el advenimiento de las tecnologías que se despliegan en la actualidad, especialmente, 5G y la inteligencia artificial (IA). Sin embargo, conviven con las tecnologías de legado que obligan a profundizar en la integración de los distintos sistemas y en su interoperabilidad, con el objetivo de evitar fallos y dejar abiertas vulnerabilidades que habiliten, básicamente, ciberataques.
Un informe de 2021 de Kaspersky Lab aseguró que el 73% de los sistemas de salud utilizaban equipos médicos que actuaban con sistemas heredados, o legacy. Esto ocurrió debido a la acelerada digitalización que hubo que implementar a partir de la pandemia de COVID-19. En paralelo a la adopción tecnológica a la que obligaba la emergencia se evidenció la necesidad de poner foco en cuestiones de ciberseguridad dada la sensibilidad y lo crítico de los datos médicos.
La investigación de aquel entonces reveló que el uso de equipos obsoletos puede ser la puerta de entrada para innumerables ciberincidentes. Cuando una compañía deja de dar soporte a un sistema, también dejan de lanzarse las actualizaciones que, entre otras cosas, suelen incluir los famosos “parches de seguridad” que permiten resolver las vulnerabilidades descubiertas. Es lo que puede suceder con aquel equipamiento o software que, por su antigüedad, pone en riesgo a aquellas áreas más modernizadas.
Convivir con sistemas en esta situación es, sin dudas, un riesgo cuyas consecuencias pueden ser inconmensurables tanto en términos económicos como sociales.
En las instituciones de salud el impacto es doblemente grave. Un incidente informático, además de poner en riesgo la integridad de la información sensible y de generar eventuales problemas en el funcionamiento de los equipos médicos, obliga a otro movimiento también crítico: el traslado de los pacientes a distintos centros de salud para continuar siendo atendidos sin riesgos hasta que se resuelva el incidente.
¿Cuál es el requerimiento que surge en la industria en este contexto? La necesidad de contar con socios de negocios que, en materia de ciberseguridad, se muevan con estándares internacionales a fin de prevenir este tipo de incidentes, sobre todo tener a resguardo las historias clínicas digitales o registros médicos electrónicos (EHR, por su sigla en inglés) de los pacientes, y actuar rápidamente ante un ciber incidente.
Aquí entramos en otro aspecto relativo a la importancia de avanzar con la modernización de los sistemas de atención de la salud, especialmente cuando se debe convivir con equipamiento y software de legado.
Proteger los sistemas de salud a partir de la hipótesis de un incidente de ciberseguridad no debe eludir otras necesidades prioritarias en este espacio, tal como puede ser gestionar las interconsultas de un paciente en una institución hospitalaria distinta a la habitual. ¿Cómo hacer para que la ampliación de ese abordaje médico sea ágil y permita encontrar caminos de resolución más dinámicos, especialmente en aquellos casos en que la vida del paciente puede estar en riesgo?
Los EHR ayudan a acelerar esos tiempos porque permiten incrementar la capacidad de colaboración de las diversas instituciones médicas. Inclusive la que brindan los mismos profesionales médicos. Ante un traslado o una interconsulta, contar con la información del paciente en el mismo momento en que se lo va a abordar porque su historia clínica está disponible para todos los actores del sistema de salud habilita a los profesionales a tratar la dolencia de manera inmediata.
También se promueve un trabajo clínico constante: al no tener que estar atendiendo cuestiones administrativas y burocráticas, los médicos pueden concentrarse más en el análisis, diagnóstico y tratamiento de los diversos casos. Informes provenientes de centros de salud de los Estados Unidos revelaron que gracias a la EHR los médicos ganaron dos minutos al día sólo por no tener que iniciar una computadora, tiempo que también se hizo más eficiente a la hora ordenar una receta.
Habida cuenta de los beneficios que supone la EHR, la modernización en los sistemas de salud exige que la interoperabilidad se imponga como norma. Fue lo que estableció en 2009 el Gobierno de los Estados Unidos, por citar un ejemplo, y que profundizó en 2016 cuando incluyó en la Ley de Responsabilidad y Portabilidad del Seguro Médico (HIPAA) a todos los proveedores de atención médica. Esta fue una de las primeras regulaciones que se establecieron con el fin de que la interoperabilidad de los sistemas fuera condición básica de ciberseguridad.
Para la Secretaría de Salud de México, en tanto, que también avanzó con el Expediente Clínico Electrónico allá por 2011, existen usos primarios y secundarios de la historia clínica digital. Entre los primeros se encuentran la provisión de servicios de salud, la gestión de la atención médica, soportar los procesos de atención como también los procesos financieros y administrativos, y gestionar el cuidado personal. Entre los usos secundarios surgen la educación, la regulación, la investigación, la salud pública y la seguridad y el soporte de políticas. Sin una adecuada interoperabilidad de los sistemas, poder trabajar combinando estos ejes no podría lograrse.
El tema adquiere aún más relevancia cuando recordamos que la salud es uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para 2030. Para alcanzarlos es fundamental contar con documentación fehaciente sobre los pacientes y sobre las poblaciones en general, como modo de prevenir epidemias o enfrentar otro tipo de situaciones sanitarias más dramáticas como una pandemia.
América Latina también está comprometida en la obtención de los ODS y en seguir luchando contra epidemias y enfermedades endémicas que no han podido ser erradicadas. De ahí la necesidad de avanzar en la transformación digital de los centros de salud pero también en la interoperabilidad puertas adentro de cada centro asistencial como hacia afuera, en su relación con otras instituciones médicas, universidades, gobiernos, centros de emergencia y demás organizaciones vinculadas con su actividad.