Interoperabilidad en el sector de la salud: desafíos y obstáculos para América Latina

La transformación digital del sector requiere de nuevos estándares y protocolos que permitan la circulación libre y a la vez segura de los datos médicos de los pacientes entre los diferentes actores y sistemas informáticos. El intercambio de información sanitaria promete una enorme revolución para toda la industria.

La transformación digital del sector requiere de nuevos estándares y protocolos que permitan la circulación libre y a la vez segura de los datos médicos de los pacientes entre los diferentes actores y sistemas informáticos. El intercambio de información sanitaria promete una enorme revolución para toda la industria.

El cuidado de la salud es un pilar fundamental para el bienestar integral de las personas. En este punto, la pandemia ha representado para América Latina la oportunidad y necesidad de ampliar la cobertura y asegurar el acceso al ecosistema sanitario, una coyuntura que ha acelerado la transformación digital del sector. 

Los países de la región se han comprometido con avanzar en una agenda digital para la industria, pero todavía queda un largo camino para recorrer teniendo en cuenta que solo 15 de 26 países tienen una estrategia de salud digital, solo 10 cuentan con importantes marcos regulatorios que habilitan la historia clínica electrónica y los desarrollos vinculados a la telemedicina son mayormente incipientes.

En cuanto al impulso de la gobernanza de la salud digital, es preciso partir del hecho de que existe una lógica de “islas digitales”, una multiplicidad de sistemas, herramientas y tecnologías disponibles para el manejo de datos que requieren urgentemente entornos interoperables como condición sine qua non para la digitalización del sector.

La interoperabilidad en la atención sanitaria se refiere al intercambio y uso fluido de información sanitaria entre diferentes sistemas, aplicaciones y partes interesadas. Permite que sistemas de atención médica dispares se comuniquen y compartan datos vitales de los pacientes de una manera estandarizada, eficiente y segura.

Ese tipo de datos pueden ser clínicos, es decir, información relacionada con el estado de salud, historial médico, diagnósticos, tratamientos y estudios o bien datos de tipo administrativo, información no clínica necesaria para gestionar las atención médica como datos demográficos del paciente, detalles del seguro, horarios de citas, y otros trámites. Por último también existen los datos financieros como costos, planes médicos, pagos y reembolsos. 

En este marco, la interoperabilidad en la atención médica ofrece numerosos beneficios que contribuyen a mejorar la atención al paciente dado que agiliza los procesos y mejora la toma de decisiones. Fundamentalmente, garantiza la continuidad de la atención en cualquier contexto a través de registros médicos electrónicos interoperables que habilitan a compartir información del paciente, resultando en una atención colaborativa. A la vez, existe una alta tasa de reducción de errores médicos al garantizar la disposición de información precisa y actualizada.

Los sistemas interoperables también redundan en un empoderamiento de los pacientes, brindándoles acceso a su información de salud pero además promoviendo la participación activa en su propia atención médica.

Un aspecto no menor es que la interoperabilidad agiliza los procesos administrativos y mejora la eficiencia operativa al permitir un intercambio automatizado de datos que reduce el esfuerzo manual, elimina tareas duplicadas  y acelera tiempos.

Un aspecto clave de la  interoperabilidad es que el análisis de datos de diversas fuentes, desbloquea información valiosa para la gestión de la salud de la población, la investigación y las iniciativas de salud pública y habilita a identificar tendencias, evaluar resultados de salud y desarrollar intervenciones específicas para grupos o comunidades de pacientes.

Las deudas para la región

Si bien la calidad de los datos se está convirtiendo en el foco de conversación y colaboración de la industria de la salud, aún no se ha alcanzado el  punto donde la interoperabilidad sea la norma. Persiste la falta de integración y estandarización de los datos, garantes fundamentales de los sistemas interconectados.

Por ejemplo, en el marco del HIMSS LATAM SUMMIT 2023, los representantes de la industria de la salud en toda la región coincidieron en que el intercambio de información lleva a mejores decisiones asistenciales, operativas y preventivas. Los oradores coincidieron que “convendría estandarizar las plataformas para que podamos comunicarnos más fácil entre organizaciones” y para ello, es necesario “trabajar en conjunto en pos de la integración y hacia un sistema único”.

La realidad es que los sistemas de información son un instrumento de apoyo a la estrategia sanitaria y la interoperabilidad tecnológica debe ser un estándar que la industria adopte. Pero para poner en práctica una gobernanza inteligente de datos y crear ambientes seguros son necesarias ciertas condiciones: por un lado, definir quién puede utilizar los datos, de qué manera, con qué propósito, en qué momento y bajo qué protocolos de seguridad para evitar ciberataques. Se suma a ello la observancia de principios de privacidad y la evaluación de la calidad de datos. Otro punto clave es la formación de talento humano que acompañe y dinamice el proceso de digitalización. 

Por otro lado, es menester definir la participación de los diferentes actores. El Estado debe trabajar para generar infraestructura, conectividad, identificación única y concientizar sobre la ciudadanía digital. Todo ello sobre la base de una agenda digital, el avance en la construcción de un marco jurídico acorde, la creación de normativas y la definición de estándares, y la capacitación y participación de todo el personal de salud.  

¿Cómo se genera conocimiento con los datos recolectados? Para apoyar las ventajas competitivas se necesitan diferentes tipos y formatos de interoperabilidad que atiendan las necesidades existentes entre los sistemas que vinculan el paciente, los profesionales médicos, los administradores de salud, instituciones prestadores, entre otros. De esta manera y en un entorno como el descrito, los aliados tecnológicos correctos como Zentricx pueden  aportar todo su potencial innovador, creatividad y flexibilidad para ofrecer soluciones teniendo en cuenta que un proyecto de interoperabilidad atraviesa absolutamente a todo el ecosistema de salud.

Sin duda, avanzar con una nueva fase de interoperabilidad para el sector de la salud implica una decisión política, la existencia de un marco regulatorio seguro, los formatos operativos y técnicos necesarios y contar con la participación y colaboración de todos los actores que forman parte del sistema, tanto del sector público como del privado. 

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