Chatbots en la atención sanitaria: Claves de una transformación radical para el sector

Los asistentes médicos virtuales impulsados por modelos de inteligencia artificial están llamados a transformar la industria de la salud. Recopilan datos de pacientes y buscan patrones que brindan apoyo a todo el ecosistema.

Los asistentes médicos virtuales impulsados por modelos de inteligencia artificial están llamados a transformar la industria de la salud. Recopilan datos de pacientes y buscan patrones que brindan apoyo a todo el ecosistema.

La inteligencia artificial domina de manera creciente la agenda del sector de la salud. La posibilidad de esta tecnología de colaborar con los profesionales, médicos, enfermeros y asistentes sanitarios en la obtención de información de un modo más rápido y preciso, se complementa con la posibilidad de contar con chatbots, que gracias a incorporar grandes modelos de lenguaje (LLM, Large Language Models, por sus siglas en inglés), permiten acceder a un nuevo tipo de abordaje de cara a los pacientes. 

Inclusive la Organización Mundial de la Salud (OMS) cuenta con el suyo, SARAH un asistente desarrollado con la idea de impactar de manera positiva en la salud pública y que ofrece información sobre distintos temas, incluida la salud mental.

Los chatbots de salud son considerados el primer eslabón de la atención primaria del futuro. La proliferación de estos asistentes virtuales es amplia: si bien el uso de la inteligencia artificial aún es incipiente, un 77% de los usuarios de estas herramientas cree que los chatbots tendrán capacidad para tratar a los pacientes en los próximos años.  

De acuerdo con Gartner, esta situación parece alentar a las compañías a avanzar con proyectos en esta dirección: un 65% de las instituciones de salud analiza la implementación de estos asistentes digitales en los próximos tres años para que cumplan con una diversidad de tareas.

Respecto de lo que sucede en la región, el Centro de Inteligencia Artificial y Salud para América Latina y el Caribe (CLIAS), en su informe anual de junio 2023, estableció que la madurez en el desarrollo de la IA en salud en esa región se encuentra aún en fase exploratoria. Algunos países más avanzados comenzaron a desarrollar políticas y marcos regulatorios, y programas de formación de personal de salud en IA como: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México, Perú y Uruguay que ya cuentan con estrategias nacionales de IA. Sin embargo, en la mayoría de los países aún no están claras las regulaciones y faltan controles normativos, éticos y/o legales.

En concreto, los chatbots de salud son robots entrenados para mantener conversaciones sobre determinados temas sanitarios de manera autónoma. Adquirieron relevancia, y mayor desarrollo, a partir de la pandemia. Aquellos primeros modelos respondían consultas sencillas sobre síntomas básicos de enfermedades, sin embargo, esos asistentes digitales evolucionaron y hoy, gracias a la inteligencia artificial generativa, son un soporte relevante en la atención médica.

De hecho, ya es posible contar con chatbots de salud convertidos en el primer punto de contacto con los pacientes cuando acuden a un centro de salud (antes que con el médico e, inclusive, enfermeros o asistentes sanitarios) agilizando la primera parte de la atención sanitaria. ¿En qué se traduce esto? En ahorro de tiempo, de dinero y de una mejor atención a las personas. Un aspecto no menor, es que ayuda a priorizar las urgencias gracias a recopilar la información del paciente, analizar datos y formular las primeras hipótesis en función de esos datos iniciales.

Hacia adelante, las cosas no se limitarán a esta asistencia primaria, sino por ejemplo a áreas como la salud mental. Existen en la actualidad chatbots que están siendo entrenados mediante inteligencia artificial generativa para avanzar en la atención psicoterapéutica e, inclusive, realizar terapias complejas, como la cognitivo-conductual (TCC) a partir de datos de los pacientes relativos a cambios de humor, por ejemplo.

Pareciera no haber dudas sobre los beneficios de la inteligencia artificial en la eficiencia de este sector al eliminar parte de la carga administrativa, facilitar a los pacientes la atención y  llegar a diagnósticos y tratamientos certeros más rápidamente, sin embargo, un dato central es que el uso de grandes modelos multimodales de IA en el campo de la salud podría aumentar las brechas de desigualdad existentes en América Latina y el Caribe. 

Fundamentalmente, la región requiere de sistemas digitales interoperables (aún una deuda en la región, que presenta incipientes casos de éxito como en Colombia). Se necesita además que la información esté disponible para los profesionales de salud autorizados y les permita tomar decisiones certeras a partir de datos que sean de calidad, confiables, disponibles y oportunos. Más allá de los datos, se requiere un plan de acción que contemple a los diferentes actores claves del sector salud.

Si la salud es un tema sensible, lo es aún más cuando los datos involucrados en esa atención adquieren niveles de criticidad altísimos. En el caso de los datos que nutren estos asistentes, resguardar su integridad forma parte de los objetivos que se buscan en la operatoria sanitaria, lo que exige la implementación de políticas de ética que apunten al manejo transparente de los datos personales de los pacientes y de su privacidad.

Dado este escenario y sus particularidades, cualquier iniciativa de asistencia digital de la salud exigirá encontrar a los socios adecuados para promoverla y llevarla a la práctica. Elegir al partner apropiado resulta estratégico para alcanzar los objetivos de cara a elevar los estándares de calidad de la atención a los pacientes y resguardar su información.

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